Ciudad Romana de Segóbriga: Segóbriga
constituye una de las ciudades romanas mejor conservadas y el
más importante conjunto arqueológico de la Meseta.
El espacio sobre el que se ubica la ciudad, impulsada por el emperador
Augusto, estuvo ya habitado por culturas prerromanas como demuestran
yacimientos próximos atribuidos a los celtas y que posteriormente
serían romanizados.
De paseo por una ciudad romana, Segobriga se sitúa sobre
un cerro, por lo que, para adecuarse a una ciudad romana, hubo
que recurrir a explanaciones y aterrazamientos.
La población se rodeó de la muralla, símbolo
de su nuevo estatus de municipium. Para hacerla más impresionante
se alzaron tres puertas monumentales que se abrieron en la muralla:
la puerta norte, otra al oriente, flanqueada por una gran torre
octogonal y, una tercera, al occidente. A ambos lados de la vía
de entrada por la puerta principal se construyó un teatro
y un anfiteatro, destinados a las grandes fiestas y actos colectivos.
La puerta norte daba a una calle principal norte-sur o kardo
maximus que constituía el eje de la ciudad y de la que
salían las calles transversales en sentido este- oeste
o decumani. Nada más atravesar la puerta principal de entrada
a la ciudad se construyó el foro, formado por una gran
plaza enlosada y rodeada de pórticos y de los monumentos
urbanos más significativos, como la curia y la basílica.
Frente al foro, al otro lado de la calle principal norte-sur,
se alzaba el templo dedicado al culto imperial. Tras este templo,
la manzana siguiente la ocuparon unas grandes termas monumentales.
La parte más alta debió ser la acrópolis
o ciudadela de la ciudad. Pero, además, una parte del solar
de la ciudad estaría cruzada de calles con casas y tiendas
o tabernae.